Por qué el debate «crisis de los hombres» frente a «resistencia de las mujeres» no tiene sentido

Por qué el debate «crisis de los hombres» frente a «resistencia de las mujeres» no tiene sentido

La semana pasada, una conversación me dejó tranquilamente inquieta. Una compañera defensora de la emancipación de la mujer expresó una perspectiva que ya había oído antes: la de que el peso del progreso recae directamente sobre los hombros de las mujeres. «Hemos perdido nuestro valor», argumentó. «Hemos interiorizado los límites de la sociedad en lugar de defendernos». Sus palabras se hicieron eco de una narrativa sutil pero omnipresente: Si las mujeres no prosperan, es porque no nos esforzamos lo suficiente.

Al mismo tiempo, el poderoso blog de Michelle Weston resonó profundamente. Mencionó la «luz de gas» que sienten muchas mujeres cuando la «crisis de los hombres» domina los titulares, mientras las mujeres ejecutivas siguen luchando por un reconocimiento básico. «La inclusión no es selectiva», nos recuerda. Sin embargo, la insinuación persiste: ¿Deben retroceder las mujeres para que los hombres se pongan al día?

Denunciar los prejuicios encubiertos en la sala de juntas

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En el entorno de alto riesgo de los comités ejecutivos y los equipos de dirección, todas las voces deben ser escuchadas y valoradas. Sin embargo, las mujeres que desempeñan estas funciones se enfrentan a menudo al sutil aguijón de los prejuicios inconscientes y a la banalización de sus aportaciones durante las reuniones. Es un problema generalizado que puede socavar no sólo las aportaciones de las mujeres líderes, sino también el proceso de toma de decisiones en su conjunto.

El equilibrio entre trabajo y vida privada nos ha fallado, pero la armonía podría ser el futuro

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El concepto de «equilibrio entre trabajo y vida privada» ha sido el paradigma dominante para integrar nuestras vidas personales y profesionales durante décadas.Basándome en mis investigaciones, experiencias personales y entrenando a mujeres líderes, me he dado cuenta de que el equilibrio puede no ser el enfoque más óptimo o significativo cuando se trata de gestionar nuestro tiempo entre el trabajo y las responsabilidades familiares.