Denunciar los prejuicios encubiertos en la sala de juntas

por | Oct 31, 2024 | All, Mujeres empresarias, Mujeres en el liderazgo

Por Helena Demuynck

En el entorno de alto riesgo de los comités ejecutivos y los equipos de dirección, todas las voces deben ser escuchadas y valoradas. Sin embargo, las mujeres que desempeñan estas funciones se enfrentan a menudo al sutil aguijón de los prejuicios inconscientes y a la banalización de sus aportaciones durante las reuniones. Es un problema generalizado que puede socavar no sólo las aportaciones de las mujeres líderes, sino también el proceso de toma de decisiones en su conjunto.

Reconocer las señales

A menudo etiquetados como «microagresiones», estos prejuicios pueden ser difíciles de nombrar, pero venenosos para el progreso si no se abordan. He aquí algunos signos o síntomas que pueden resultarte familiares:
  1. Contribuciones ignoradas: Si tus sugerencias se ignoran sistemáticamente o sólo se reconocen cuando las reitera un colega masculino, es una señal de alarma.

  2. Interrupciones: Lleva un registro de la frecuencia con que te interrumpen en comparación con tus compañeros masculinos. Las interrupciones frecuentes pueden ser una señal de falta de respeto a tu aportación.

  3. Errores de atribución: Cuando tus ideas exitosas se atribuyen a otros, es un indicio de que tus contribuciones no están siendo debidamente reconocidas.

  4. Falta de contacto visual: Si observas que durante tus presentaciones o cuando hablas, los compañeros no establecen contacto visual, puede reflejar una falta de consideración hacia tu posición.

  5. Simbolismo: Que te pidan tu opinión sólo sobre temas estereotipadamente «femeninos» o que representes el «punto de vista de una mujer» puede ser una forma sutil de parcialidad.

El impacto de los prejuicios sutiles en las mujeres que ocupan cargos directivos

El sesgo sutil en las reuniones puede tener consecuencias importantes para las mujeres que ocupan puestos directivos. Puede:

  1. Erosiona la confianza: Enfrentarse continuamente a prejuicios sutiles puede hacer que las mujeres sientan que no pertenecen a puestos de liderazgo, lo que conduce a la duda sobre sí mismas y a la erosión de la confianza.

  2. Limitar la participación: Las mujeres pueden estar menos dispuestas a participar en las reuniones o a compartir sus ideas cuando creen que sus aportaciones no serán valoradas o reconocidas.

  3. Afectan a la promoción profesional: Los prejuicios sutiles pueden obstaculizar las oportunidades de promoción profesional de las mujeres, ya que pueden ser percibidas como menos competentes o menos comprometidas con su trabajo.

  4. Crear un ambiente de trabajo tóxico: Los prejuicios sutiles pueden contribuir a crear un entorno laboral tóxico, en el que las mujeres se sienten infravaloradas, no escuchadas y sin apoyo.

Abordar el problema

El primer paso para superar este obstáculo es reconocerlo como lo que es: un prejuicio, no un reflejo de tus cualificaciones. He aquí algunos consejos para abordar el problema:

  1. Denúncialo: Cuando observes un sesgo, aborda el tema con calma y directamente. Utiliza frases con «yo» para expresar cómo te afecta a ti y a la eficacia de la reunión.

  2. Construye alianzas: Antes de la reunión, comenta tus ideas con colegas que puedan apoyarte durante el debate. Su respaldo puede amplificar tu voz.

  3. Establece reglas básicas: Defiende unas directrices para las reuniones que garanticen que las ideas de todos se escuchan y se acreditan adecuadamente, como una norma de «no interrupción».

  4. Busca opiniones: Después de las reuniones, pide opiniones sinceras a colegas de confianza sobre cómo se perciben tus contribuciones y cómo puedes mejorar tu impacto.

  5. Predica con el ejemplo: Modela el comportamiento que quieres ver. Da crédito a quien lo merece, participa con las ideas de todos y desalienta las interrupciones.

  6. Formación y talleres: Anima a tu organización a invertir en formación sobre prejuicios inconscientes que incluya escenarios específicos de la dinámica de las reuniones.

  7. Mentores y patrocinadores: Busca mentores y patrocinadores que puedan orientarte y defenderte dentro de la organización.

  8. Documenta tus contribuciones: Lleva un registro de tus ideas y aportaciones, y vuelve a ellas cuando sea necesario para asegurarte de que se reconocen.

  9. Posicionarse: Literal y figuradamente, colócate donde no puedan ignorarte. Siéntate en el centro de la mesa y habla con confianza.

  10. Seguimiento: Si tu idea se pasa por alto, haz un seguimiento después de la reunión con un correo electrónico bien redactado reiterando tus puntos y el valor que añaden.

En conclusión

El camino hacia un lugar de trabajo libre de prejuicios es largo, pero reconocer y abordar los prejuicios sutiles en las reuniones es un paso en la dirección correcta. Tomando estas medidas, las mujeres en puestos ejecutivos pueden empezar a cambiar la dinámica, asegurándose de que sus voces se oigan y se valoren por igual.

El cambio suele empezar con el valor de hablar y la resistencia para mantener la conversación. Recuerda que no estás sola. Muchas mujeres se enfrentan a los mismos retos en el lugar de trabajo. Alzando la voz y trabajando juntos, podemos crear un lugar de trabajo más inclusivo para todos.

 

Las opiniones expresadas por los autores de vídeos, artículos académicos y no académicos, entradas de blog, libros académicos o ensayos («el material») son las de su(s) autor(es) y/o autor(es); no comprometen a los miembros de Global Wo.Men Hub, que, entre ellos, no opinan necesariamente lo mismo. Al patrocinar la publicación de este material, Global Wo.Men Hub considera que contribuye a debates sociales útiles. Por tanto, podría publicarse material en respuesta a otros.

Shares
Share This