El gran cambio en la paternidad: por qué los papás de hoy en día se implican más en casa

El gran cambio en la paternidad: por qué los papás de hoy en día se implican más en casa

La paternidad está cambiando, y los datos ahora demuestran que este cambio es real. Un nuevo estudio del Instituto Americano para Niños y Hombres destaca una tendencia importante que muchas parejas ya están viviendo en sus propios hogares. Tras años de estancamiento, la convergencia de género dentro del hogar se ha reactivado, y los papás están contribuyendo a impulsar el cambio. Los hombres dedican más tiempo a cuidar de sus hijos, asumen responsabilidades domésticas y se implican más en la vida emocional de sus hijos.

Cuando ser madre no significa elegir

Cuando ser madre no significa elegir

Existe una idea instalada, casi nunca dicha en voz alta pero omnipresente, según la cual la vida profesional y la vida familiar funcionan como vasos comunicantes: lo que gana una, lo pierde la otra. Bajo esa lógica, sostener una maternidad y una carrera de alto nivel —deportiva, directiva, académica— no son dos proyectos que conviven, sino dos proyectos que compiten por un mismo recurso escaso: el tiempo, la energía, la capacidad de estar presente.

¿Es un desperdicio dar estudios a una ama de casa?

¿Es un desperdicio dar estudios a una ama de casa?

¿Qué debemos pensar de este extraño acuerdo entre las feministas liberales centradas en la carrera profesional y las tradicionalistas obsesionadas con los roles de género, según el cual las futuras amas de casa no deberían ir a la universidad? ¿Tiene sentido que una mujer que quiere ser madre y quedarse en casa siga estudiando, incluso hasta un máster o un doctorado? ¿Una mujer que al final se queda en casa para cuidar de sus hijos está desperdiciando su formación?

¿Cómo medimos el éxito profesional de las madres?

¿Cómo medimos el éxito profesional de las madres?

Según todos los indicadores que analizaron los investigadores, los padres se quedan atrás respecto a sus compañeros sin hijos, pero las madres se ven mucho más afectadas. Las cifras no mienten… bueno, no del todo. Hay una correlación evidente entre tener hijos y el fin de lo que, de otro modo, podría haber sido una carrera académica ambiciosa y sin interrupciones.

¿Qué guerra de géneros?

¿Qué guerra de géneros?

Mientras tanto, en el mundo real, hombres y mujeres de a pie avanzan pacíficamente hacia un mundo más igualitario en materia de género. Las espectaculares mejoras económicas para las mujeres van de la mano de un enorme aumento en la cantidad de tareas domésticas y el cuidado de los hijos que asumen los hombres. El apoyo a los ideales de la igualdad de género sigue creciendo. Hay más hombres en nuestros hogares cuidando de los niños, y más mujeres en el Congreso, en los puestos directivos y en las asambleas legislativas estatales.