Rendimiento, maternidad, equilibrio: lo que desmonta Jacqui Cooper (entrevista)

por | Ago 18, 2026 | All, Conciliación de la vida laboral y familiar, igualdad entre hombres y mujeres, Mujeres empresarias, Mujeres en el liderazgo

Elise Assibat Para la revista EVE

29 de mayo de 2026

Este mes, vamos a conocer a Jacqui Cooper, esquiadora acrobática australiana, madre y emprendedora, que nos invita a replantearnos nuestra relación con el rendimiento. Sumérgete en esta conversación sin tapujos que desmonta el mito de «tenerlo todo» para volver a situar la transmisión de conocimientos, la resiliencia y la conexión humana en el centro del éxito.

1) ¿Qué significa para ti ser un modelo a seguir, tanto a nivel externo como interno? ¿Consideras que son dos cosas distintas?

Para mí, ser un ejemplo a seguir nunca ha consistido en subir a los podios ni en acumular títulos. A nivel externo, significaba mostrar a la gente cómo son el compromiso, la resiliencia y la perseverancia, sobre todo tras los reveses. Tanto en el deporte como en los negocios, la gente ve los resultados, pero siempre he esperado que también vieran los años de trabajo duro y los fracasos que he tenido a lo largo del camino.

A nivel personal, dentro de mi familia, ser un ejemplo a seguir me parece algo más íntimo. Se trata de estar ahí, de ser cariñosa y de vivir según los valores que defiendo públicamente. Creo que hay una diferencia entre ambos ámbitos, pero no creo que se trate de identidades distintas. En el fondo, ambas tienen su origen en lo mismo: la integridad. Da igual si la gente te observa desde fuera o está sentada a la mesa de tu cocina: quieres que tus acciones coincidan con tus palabras.

 

2) Has decidido centrarte primero en tu carrera y tener hijos más adelante. ¿Qué te ha ayudado a mantener la confianza en tu propio ritmo?

El deporte de alto nivel te enseña muy pronto que el ritmo tiene que adaptarse a tu trayectoria, y no a la de los demás. Me pasé años persiguiendo objetivos que exigían una dedicación y un compromiso totales. Me di cuenta de que, si quería alcanzar mi potencial, tenía que darme permiso para hacerlo a fondo.

Claro, hay expectativas sociales, familiares e incluso tus propias presiones internas. Pero he aprendido que compararse con los demás es peligroso. Ya me había labrado una carrera haciendo las cosas de otra manera. Competía en un deporte en el que no siempre se esperaba una larga carrera, sobre todo para las mujeres. Tenía la certeza de que no hay una única forma de vivir la vida. Mi confianza en mí misma venía de saber que tomaba decisiones basadas en lo que me parecía bien a mí, y no en lo que parecía correcto a los ojos de los demás.

 

3) Ahora que eres madre, ¿qué idea sobre la maternidad y el liderazgo has tenido que dejar de creer?

He tenido que dejar de pensar que ser líder significa estar siempre fuerte, tener siempre las respuestas y controlarlo todo en todo momento.

Como deportista, solía superar las molestias e imponerme estándares increíblemente altos. La maternidad te enseña algo muy diferente. Te enseña flexibilidad, vulnerabilidad y paciencia. Me he dado cuenta de que el liderazgo no tiene que ver con la perfección, sino con la autenticidad. A veces, la fuerza consiste en admitir que estás cansada o en pedir ayuda.

 

4) ¿Qué te parece la idea de que «no se puede tener todo»?

Creo que tenemos que redefinir lo que significa «tenerlo todo». Si «tenerlo todo» significa hacerlo todo a la perfección, al mismo tiempo y sin sacrificios, entonces no, nadie lo tiene. Ni los hombres ni las mujeres.

Pero si eso significa crear una vida que tenga sentido y que esté en consonancia con tus valores, entonces sí, creo que sin duda puedes hacerlo. Las diferentes etapas de la vida exigen prioridades distintas. En algunas épocas, el deporte era lo primero para mí. En otras, la familia pasó a ser lo más importante. El éxito no consiste en encontrar el equilibrio perfecto cada día, sino en entender que la vida avanza por etapas.

Las mujeres sentimos mucha presión por esta idea, y preferiría que dejáramos de lado la culpa y nos diéramos permiso. Permitiéndonos definir qué es el éxito para nosotras mismas.

 

5) Como madre, emprendedora y líder, ¿cómo te sientes realizada hoy en día? ¿Qué es lo que más marca la diferencia?

Hoy en día, la sensación de logro es diferente a la que tenía cuando competía. Ganar medallas me hacía sentir de maravilla, pero eran momentos efímeros. La verdadera sensación de logro viene del impacto y de la conexión.

Para mí tiene sentido compartir experiencias, orientar a los demás, ayudar a la gente a desarrollar su resiliencia y estar ahí para mi familia. La mayor diferencia ahora es la perspectiva. He aprendido que el éxito por sí solo no basta. La satisfacción viene de saber por qué haces algo y de asegurarte de que el éxito en un ámbito de la vida no se consiga a costa de todo lo demás. Al fin y al cabo, los momentos que se te quedan grabados rara vez son las medallas. Son las personas.

 

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